Posts Tagged ‘Plazos y metas’

Retomar un proyecto

2012/05/04

El día de hoy mi pareja y yo hemos decidido retarnos otra vez en una maratón de escritura al estilo de NaNoWriMo para el resto de este mes. De hecho, se trata de retomar precisamente las novelas empezadas en noviembre y abandonadas hasta ahora.

¿Funcionará? Tal vez sí, seamos optimistas.

En buena teoría, si ya lo hicimos una vez nada nos impide repetir la experiencia. En esta ocasión, sin embargo, hay algunas circunstancias en contra.

La primera es empezar en frío. El año pasado nos preparamos física y psicológicamente para el reto: cancelamos compromisos, abarrotamos la alacena de comida chatarra, preparamos esqueletos detallados de la obra, nos familiarizamos con el mundo y los personajes. En cambio ahora debemos comenzar por recuperar el hilo perdido, sintonizarnos nuevamente con esa idea de numerosas ramificaciones.

La segunda es el tiempo. Ya para hoy son tres (casi cuatro) días de retraso, y la cantidad meta de palabras por día se va agrandando lenta pero irremediablemente.

¿La estrategia? Pues muy simple: ¡no procrastinar!

Si algo me enseñó el último NaNo fue que el peor enemigo del escritor es la distracción, así que ahora lo primero es eliminar de la MacBook y el iPad todas las aplicaciones superfluas en las que pueda sumergirme por más de 15 minutos a la vez.

Otra acción necesaria es la de llevar un control estricto del tiempo dedicado a redes sociales y correo electrónico. En este sentido echaré mano a los conductistas, no ingresando a Facebook, Twitter o mi buzón de Yahoo hasta no completar la cantidad diaria de palabras.

Y por supuesto, leer. Tengo unas 70.000 palabras de la novela, entre bocetos, fichas y apuntes varios, que debo releer con cuidado para ubicarme de nuevo en mi historia. Aun así escribiré hoy mi cuota de 1800 palabras (por el retraso), sin importar que luego deba eliminar o reescribir para ajustar al resto.

Un reto, sobre todo si se hace en pareja o con amigos, resulta más llevadero y entretenido. Les invito a unirse a esta maratón de escritura improvisada y a compartir conmigo sus experiencias.

Al final del mes veremos cómo ha resultado.

¡Feliz escritura!

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NaNoWriMo: El día después

2011/12/01

Hoy es primero de diciembre y eso significa que, oficialmente, este pasado mes con su escritura frenética, comida chatarra y encierro autoimpuesto ha llegado a su fin. NaNoWriMo, el mes nacional de escritura de novelas, de verdad nos ha exprimido la vida y la creatividad a muchas personas alrededor del mundo que decidimos aceptar el reto, en apariencia dificilísimo, de escribir 50.000 palabras en tan solo treinta días.

¿El resultado?

Me alegra mucho decir, con orgullo, que he salido victorioso. Anoche, a las 11:48pm, escribí la palabra número 50.093 y debí correr a validar el conteo en el sitio oficial del evento (a pesar de haber dejado una escena a medio camino) antes de la terrible campanada de media noche.

No puedo explicar la sensación de éxito y satisfacción mezclados con el abrumador cansancio de llegar a la meta. Y no es para menos: ese último día me vi forzado a escribir la agotadora cantidad de 9.300 palabras para lograrlo. (Este artículo sale bastante tarde hoy precisamente como consecuencia del dolor de muñecas, dedos, tendones y cuello que me hacen compañía desde ayer por la tarde.)

Pido disculpas desde ya por prácticamente abandonar el blog en la última semana, y a modo de compensación estaré publicando con mayor frecuencia en los próximos días, en su mayor parte artículos acerca de las muchas lecciones, experiencias e ingentes autozancadillas resultado de semejante maratón creativa.

¿Y ahora?

Pues a pesar del gran volumen de texto apenas pude completar una cuarta parte más o menos de mi plan original de obra. Es decir, necesitaré otros tres meses a este mismo ritmo para concluir un primer borrador, y luego, revisión, edición y reescritura.

Le invito a acompañarme en esta nueva etapa y, si se anima, a irse preparando ya para los próximos eventos: Camp NaNoWriMo y Script Frenzy.

Pero antes que nada, a celebrar en grande… y a descansar.

¡Feliz escritura!

NaNoWriMo 2011, día 14

2011/11/14

Este mes por segunda vez participo en el más famoso reto anual de escritura creativa: el mes nacional de la escritura de novelas. Para todos aquellos escritores y escritoras que no han oído aun hablar de NaNoWriMo, o el national novel writing month, puedo decirles que se trata de una completa locura. Treinta días seguidos, desde el primero hasta el treinta de noviembre de cada año, en que participantes de todo el mundo se proponen el reto de escribir una novela completa de principio a fin. No se trata de una iniciativa gubernamental de fomento a la literatura, ni existe alguna clase de premio o incentivo más allá de la satisfacción de haberlo intentado y, para algunas personas, alcanzar la meta.

Eso sí, tiene sus reglas: el proyecto debe tener, al final, un mínimo de 50.000 palabras, no se puede escribir propiamente nada antes del primero de noviembre excepto puro planeamiento, y la obra debe poder catalogarse como novela, no ensayo, memoria ni cuento. Claro, tampoco es tan rígido el asunto: si uno ve que su plan de novela va para más de 50.000 palabras puede seguir escribiendo más allá de la fecha límite, siempre y cuando la cantidad mínima sí se alcance en el mes establecido; tampoco se pretende que resulte de todo esto una novela lista así no más para ser publicada, sino un primer borrador el cual tenemos toda libertad de revisar, corregir y modificar a gusto una vez transcurrido el plazo.

¿Es posible lograr semejante reto?
Pues sí, siempre y cuando se mantenga la meta diaria de al menos 1667 palabras. Son muchísimas las personas que alcanzan el objetivo cada año, y de estas una buena parte son estudiantes universitarios o trabajadores de tiempo completo. Es decir, no solo es posible, sino además, posible en los ratos libres del día sin necesidad de ocuparse de lleno en ello. Interesante, ¿no es verdad? Hay quienes alcanzan la meta el último día, pero también unos pocos ya para medio mes –y hasta antes– han llegado a la meta y siguen escribiendo. También están todos los fracasos: la falta de planeamiento, una idea demasiado general y dispersa, exceso de procrastinación e inconveninetes de toda clase confabulan para desmotivar a muchísimos participantes hasta hacerles claudicar.

Al principio mencioné que este es mi segundo intento. El año pasado se me ocurrió participar sólo para ver cómo me iba. De hecho, comencé varios días tarde, y me encontraba trabajando no solo tiempo completo, sino además haciendo extras en un lugar de difícil acceso. Además, tras unos pocos días de hacer el esfuerzo caí en cuenta de que en realidad no tenía un plan claro de la historia a contar, ni siquiera de los personajes. En fin, el asunto fue un completo desastre desde todo punto de vista.

Este año, ya con la experiencia anterior y además con el apoyo de mi pareja, una escritora más experimentada y disciplinada que yo quien también participa con su propia propuesta novelística, las cosas marchan muy distinto.

En primer lugar, nos propusimos la meta desde el año pasado, y por lo menos desde finales de setiembre y durante todo octubre dedicamos cada uno suficiente tiempo y esfuerzo para ir preparando el plan de obra. Probamos métodos distintos, y donde ella realizó un esquema puntual, con suficientes anotaciones y bastante espacio para la creatividad y la improvisación, yo me preocupé por realizar una propuesta muy detallada, con lujo de explicaciones, desglose escena por escena, y hasta fichas de ambientación y personajes. Ella está escribiendo una novela de ciencia ficción contemporánea, y yo, una de fantasía sobrenatural. Otro de los factores distintos de esta ocasión es este blog, recién nacido el primero de este mismo mes, por lo cual además de NaNo van estos artículos de vez en cuando; es decir, un reto adicional (reto que mi pareja, faltaba más decirlo, lleva ya dos años de estar sosteniendo con éxito).

¿El resultado? Hoy, 14 de noviembre, apenas voy llegando a las 16.000 palabras. El sitio oficial de NaNoWrimo provee a los participantes de una útil herramienta para llevar el control de lo escrito. Según ella, mi progreso actual me pone todavía por debajo de las 23.300 palabras que debería tener antes de esta media noche. Es decir, llevo un promedio de apenas 1.150 diarias (en algunos días no escribí ni jota, mientras que hoy llevo ya 3.000 palabras y contando); para alcanzar la meta dentro del plazo necesito un promedio de 2.000 palabras para cada uno de los días restantes. No será tarea fácil, pero tampoco imposible.

En estos 14 días he podido experimentar lo que nunca antes con un proyecto novelístico. Por primera vez he podido sentir lo que significa tener un plazo estricto para una obra de semejante tamaño (ni por asomo igual a los muchos ensayos de mis tiempos estudiantiles). También me doy cuenta del cansancio y estrés generados por la tarea diaria de escritura, en vez de la relajada satisfacción de unas pocas páginas escritas en toda la semana. Un estrés, por lo demás, bastante parecido al dolor muscular luego de una buena sesión de ejercicio: uno se siente exhausto, pero al mismo tiempo está la adrenalina y la alegría de otro día más superado con éxito. Lo mejor de todo es comprobar que, efectivamente, sí puedo lograrlo.

Todavía me falta mucho por avanzar, pero conforme pasan los días voy sintiendo la transformación interna, psicológica, resultado de tanto esfuerzo. ¿Llegaré a terminarlo a tiempo? Aun no lo sé. Les cuento el primero de diciembre.

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