Posts Tagged ‘observación’

Observar detalles, imaginar historias

2012/06/20

Hace tiempo leí una interesante propuesta de la Dra. Clarissa Pinkola Estés en su página de Facebook. Ella propone, en pocas palabras, ejercitar los ‘sentidos superiores’ (imaginación, intuición…) con pequeñas actividades de atención y creatividad.

La propuesta es simple: observe una imagen interesante y preste mucha atención a los detalles. Tómese su tiempo, relájese. Luego identifique algún elemento que llame su atención e imagine que o quién es, por qué está ahí, cuál es su historia. Adicionalmente podemos tratar de descubrir aquello que se encuentra fuera de cuadro, los eventos del momento, los posibles personajes.

He aquí mi traducción del texto de la ‘Dra. E.’:

Queridas almas:

Esta es una actividad que solía enseñar cuando mis niños estaban pequeños (tanto hijos como nietos), para mantener vivos y despiertos sus sentidos superiores, para realmente mirar lo que tenemos al frente e imaginar las historias en el trasfondo.

Observen esta fotografía del funeral de una mujer gitana. Estoy segura que entre la gente hay 11 violinistas, un contrabajista, un trompetista y un guitarrista. ¿Cómo puedo afirmar que hay 11 violinistas gitanos si no se ven la mayoría de sus instrumentos? ¿Qué otras cosas pueden ver en esta imagen si observan con atención? ¿Cuál es el ambiente general? ¿Quiénes visten a la vieja usanza y quienes no? Elijan a una persona y cuenten su historia, el motivo y la manera en que llegaron al funeral.

Así es como considero que podemos mantener vivos y despiertos nuestros muchos sentidos: utilizándolos, dándoles suficiente atención y objetos de interés para ejercitarlos a diario.

Algunos de estos sentidos casi nunca se mencionan: intuición, amor, alma, espíritu, instinto, visión interna, oído interno, el sentido de la imaginación, el sentido eterno, el sentido de la atención al detalle… y existen más. Estas son nuestras formas de aprehender los hechos, los significados y los sentimientos.

Con amor,
Dra. E.

Como escritores podemos aprovechar este ejercicio de mil maneras, independientemente de nuestra opinión sobre estos ‘sentidos superiores’ (aunque el concepto me resulta bastante interesante, tal vez no como sentidos sino más bien facultades o aspectos de la psique).

Veamos, pues, esta interesante fotografía (aquí aparece en tamaño reducido, pero se puede ampliar pulsando sobre ella para apreciar mejor los detalles).

Dentro de la imagen me llama la atención el automóvil parqueado al lado de la carroza fúnebre. A primera vista pensé que se trataba de cualquier conductor a quien los presentes no dejaban pasar… pero las personas sentadas o apoyadas en este dicen algo más. “Venimos a observar, pero  no a quedarnos”. El niño se ve particularmente aburrido, con una mano en el regazo y la otra sosteniéndose la barbilla. No le interesa estar ahí, ya quiere que el asunto acabe para irse a ver televisión…

Fuera del cuadro también están ocurriendo cosas. Por un lado, la fotografía se toma desde un segundo o tercer piso (nótese la escalera de emergencia levantada y algunas personas mirando al fotógrafo). ¿Quién más está allí arriba? ¿Un francotirador? ¿Reporteros? ¿Espías del gobierno? También hay varias personas viendo hacia abajo a la derecha… ¿vendrá acaso un camión de la policía? Las posibilidades son muchas.

Por cierto, yo veo 12 violinistas y 4 contrabajistas, más el guitarrista y el trompetista, además de un hombre tocando clarinete. ¿Será que la fallecida trabajó con la orquesta? ¿Tal vez era cantante o familiar de alguno de los músicos?

Y usted, ¿qué historias puede encontrar ocultas en esta fotografía?

¡Feliz escritura!

Ejercicio – Lluvia de ideas

2012/02/19

Escribir sobre la nada no es tarea fácil: nos falta dirección, propósito, algún asidero desde donde comenzar a explorar un tema cualquiera. Nos encontramos como un pescador en aguas turbias donde no se divisan más que reflejos y sombras; es ahí donde resulta valioso realizar una ‘lluvia de ideas’ para agitar un poco el fondo y ver qué maravilloso pez sale a la superficie.

Lo primero es lanzar un anzuelo mental a ver qué logramos pescar. Algunas personas cierran los ojos y toman alguna imagen que les salta a la visión interior. Otros más bien los abren, observan detenidamente a su alrededor y fijan la atención en algún pequeño detalle, algo inusual, interesante o curioso. Mi forma favorita de iniciar una lluvia de ideas es ya teniendo una buena carnada que colocar en el anzuelo: algún vislumbre, fragmento de idea, tema general o inclusive frase impactante que haya podido atrapar en medio de una lectura, escuchando música o conversando con alguien.

Además, la lluvia de ideas debe hacerse sin ninguna clase de juicio de valor: al principio no descartamos nada, no decidimos que tal o cual idea es ‘mala’ solo por no tratarse de un pez dorado. Tampoco se trata de tener –todavía– algo para mostrare a los demás. Es decir, en lugar de escribir oraciones completas o inclusive párrafos, simplemente escribimos frases sueltas, ejemplos, nombres, palabras e imágenes que salten a la consciencia en cuanto pensamos en un tema particular. Observemos nuestros pensamientos tal cuales y tomemos nota.

Apenas tengamos ya alguna idea básica apuntémosla en un papel en blanco o un documento nuevo en nuestro procesador de texto favorito. Escribamos en el encabezado el tema general vislumbrado, pero todavía no pensemos en un título, eso vendrá luego cuando ya tengamos un hilo conductor para el texto.

Este tema es como un gran estanque donde pueden vivir toda clase de criaturas, algunas coloridas, otras opacas; unas lentas y perezosas, otras veloces y efímeras. Nuestra primera tarea es explorar esas aguas, averiguar lo que se esconde debajo de la superficie, en medio de las rocas y la vegetación. Cuando pensamos en el tema seleccionado, ¿qué otras imágenes surgen espontáneamente? ¿Cuáles son extrovertidas y se muestran claramente? ¿Cuáles son más bien tímidas y escurridizas?

Por debajo del encabezado (la superficie del agua o, si se quiere, el pez más colorido de la cubeta) anotaremos todas las ideas que se nos ocurran en relación a ese tema. Puede hacerse una lista ordenada, o podemos ir poniendo las ideas en desorden por toda la página. Entonces se puede empezar a organizarlas por afinidad. Buscaremos primero las palabras o categorías más generales, incluyendo debajo toda aquella que se relacione directamente. Cuando ya tengamos estos conjuntos, el siguiente paso es organizarlos de forma jerárquica, es decir, de más a menos según su importancia, o de general a específico, de común a inusual, de forma cronológica, etcétera. ¡Seamos creativos!

¿Y ahora? Ahora que ya hemos logrado pescar esas escurridizas imágenes y esquivos pensamientos, ha llegado el momento de ponerse a escribir: a remar con fuerza y mucho ánimo hacia el puerto, donde nos esperan –ojalá– nuestros lectores, cubiertos en mano y ávidos de paladear nuestro próximo platillo literario.

¡Feliz escritura!

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