Archive for the 'Creatividad e inspiración' Category

Ejercicio – Lluvia de ideas

2012/02/19

Escribir sobre la nada no es tarea fácil: nos falta dirección, propósito, algún asidero desde donde comenzar a explorar un tema cualquiera. Nos encontramos como un pescador en aguas turbias donde no se divisan más que reflejos y sombras; es ahí donde resulta valioso realizar una ‘lluvia de ideas’ para agitar un poco el fondo y ver qué maravilloso pez sale a la superficie.

Lo primero es lanzar un anzuelo mental a ver qué logramos pescar. Algunas personas cierran los ojos y toman alguna imagen que les salta a la visión interior. Otros más bien los abren, observan detenidamente a su alrededor y fijan la atención en algún pequeño detalle, algo inusual, interesante o curioso. Mi forma favorita de iniciar una lluvia de ideas es ya teniendo una buena carnada que colocar en el anzuelo: algún vislumbre, fragmento de idea, tema general o inclusive frase impactante que haya podido atrapar en medio de una lectura, escuchando música o conversando con alguien.

Además, la lluvia de ideas debe hacerse sin ninguna clase de juicio de valor: al principio no descartamos nada, no decidimos que tal o cual idea es ‘mala’ solo por no tratarse de un pez dorado. Tampoco se trata de tener –todavía– algo para mostrare a los demás. Es decir, en lugar de escribir oraciones completas o inclusive párrafos, simplemente escribimos frases sueltas, ejemplos, nombres, palabras e imágenes que salten a la consciencia en cuanto pensamos en un tema particular. Observemos nuestros pensamientos tal cuales y tomemos nota.

Apenas tengamos ya alguna idea básica apuntémosla en un papel en blanco o un documento nuevo en nuestro procesador de texto favorito. Escribamos en el encabezado el tema general vislumbrado, pero todavía no pensemos en un título, eso vendrá luego cuando ya tengamos un hilo conductor para el texto.

Este tema es como un gran estanque donde pueden vivir toda clase de criaturas, algunas coloridas, otras opacas; unas lentas y perezosas, otras veloces y efímeras. Nuestra primera tarea es explorar esas aguas, averiguar lo que se esconde debajo de la superficie, en medio de las rocas y la vegetación. Cuando pensamos en el tema seleccionado, ¿qué otras imágenes surgen espontáneamente? ¿Cuáles son extrovertidas y se muestran claramente? ¿Cuáles son más bien tímidas y escurridizas?

Por debajo del encabezado (la superficie del agua o, si se quiere, el pez más colorido de la cubeta) anotaremos todas las ideas que se nos ocurran en relación a ese tema. Puede hacerse una lista ordenada, o podemos ir poniendo las ideas en desorden por toda la página. Entonces se puede empezar a organizarlas por afinidad. Buscaremos primero las palabras o categorías más generales, incluyendo debajo toda aquella que se relacione directamente. Cuando ya tengamos estos conjuntos, el siguiente paso es organizarlos de forma jerárquica, es decir, de más a menos según su importancia, o de general a específico, de común a inusual, de forma cronológica, etcétera. ¡Seamos creativos!

¿Y ahora? Ahora que ya hemos logrado pescar esas escurridizas imágenes y esquivos pensamientos, ha llegado el momento de ponerse a escribir: a remar con fuerza y mucho ánimo hacia el puerto, donde nos esperan –ojalá– nuestros lectores, cubiertos en mano y ávidos de paladear nuestro próximo platillo literario.

¡Feliz escritura!

Escritura libre: dígale adiós al bloqueo

2011/11/07

Toda persona que por algún motivo se vea en la necesidad de escribir, ya sea por razones académicas, laborales o de otro tipo, llega tarde o temprano a sentirse falta de inspiración. Este famoso ‘bloqueo del escritor’ puede darse por muchos motivos, uno de ellos el simple hecho de tener al frente una página (o pantalla) en blanco. Para romper ese punto muerto existen muchas estrategias, y una de ellas es bastante simple: escribir. Escribir sin pensar, sin juzgar, sin planear, sin darle tiempo al inconsciente de hacernos una zancadilla.

No se trata de hacer escritura ‘automática’, sino de más bien desconectar todos los mecanismos de autocrítica. Escriba lo primero que se le ocurra, sin importar lo ridículo, descabellado, incoherente o incendiario que pueda parecerle al principio. Su escritura inicial no será la misma que llegue a ver la luz más adelante, sino una forma de decirle al inconsciente “¡ponte ya a trabajar!” Siempre habrá tiempo luego para organizar las ideas; eliminar palabras, frases, párrafos; añadir argumentos y ejemplos faltantes; pulir un diálogo. Pero eso sí, nada de eso podrá hacerlo mientras no tenga algo ya escrito para trabajar.

¿Qué pasa si no tiene un tema para escribir? Este ejercicio es más fácil si ya tiene una idea general de aquello que desea explorar. Pero si no la tiene, simplemente no se preocupe y escriba lo primero que se le venga a la cabeza, sin importar si se trata de una lista de compras, alguna tarea pendiente, su programa favorito de televisión… Lo importante es ejercitar el músculo creativo. Una vez rompa el bloqueo psicológico y empiece a escribir, existen buenas posibilidades de encontrar un tema sobre la marcha, pero lo primero es echarse a andar.

¿Qué pasa si se queda atascado? La idea es escribir sin parar, sin detenerse a pensar mucho, sin juzgar. Nos quedamos atascados cuando tratamos de escribir algo específico –con buena ortografía, puntuación y gramática– que alguien pueda leer. Es decir, estamos ya juzgando lo escrito, no le estamos dando una oportunidad. ¡Pero en este ejercicio olvídese de eso! Escriba tan rápido como pueda, ya sea con lápiz, pluma o teclado, sin revisar, sin casi poner atención al resultado. Algo que a veces me sirve es de hecho cerrar los ojos y, habida destreza en mecanografía, imaginar una escena o lugar muy vívidamente, y comenzar a escribir pero sin abrir los ojos para corregir errores, ya luego habrá tiempo para eso.

Ya escribí por diez minutos, ¿ahora qué? Ahora es el momento para tomar un marcador brillante y leer con cuidado el fragmento. No vamos a hacer corrección de estilo ni nada similar; la verdad, ese pequeño texto no será –excepto en raros casos– algo que podamos utilizar en sí mismo, al menos no en ese estado. En vez de eso, vamos a buscar entre los renglones algo interesante, alguna palabra, frase o idea que logre atrapar nuestra atención. Resaltaremos todo esto y lo utilizaremos para construir un tema más concreto y específico en fase de reescritura, esta vez haciendo todas las pausas y reflexiones necesarias.

La escritura libre es un medio de romper los bloqueos psicológicos que nos impiden comenzar a escribir, pero una vez roto el bloqueo casi siempre las palabras empezarán a fluir con mayor facilidad. Además, sirve para estimular la creatividad y atrapar ideas al vuelo. Demuéstrele a su inconsciente quién manda y en poco tiempo empezará a ver los resultados.

¡Feliz escritura!

A %d blogueros les gusta esto: