El Argumento y otras palabras espinosas

2012/06/11

Todo este asunto del argumento es un poco escabroso debido, principalmente, a su utilización difusa y generalmente fuera del debido contexto, además de su constante confusión con los conceptos de trama y sinopsis, entre otros. Intentemos, pues, dilucidar su correcto significado, primero general y luego en lo pertinente a la escritura creativa.

El argumento retórico

La primera acepción (la de uso más difundido) que nos da el DRAE es la de “Razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien para convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega”. Es decir, cuando argumentamos algo es porque estamos intentando persuadir a alguien, ya sea de que acepte nuestras palabras como verdaderas, o de que tome determinado curso de acción. Los textos académicos y los tratados de ley y jurisprudencia abundan en argumentaciones de toda especie.

El tema o mensaje

En segundo lugar, el argumento es principalmente el tema o asunto de que trata determinada obra, ya sea literaria, cinematográfica, televisiva, etcétera. Este significado tiene mucha relación con el primero, el retórico, pues se considera que toda obra artística o literaria, fundamentalmente, es un acto comunicativo, y detrás de ese producto siempre habrá un mensaje. Este mensaje puede adoptar muchas formas, desde la moraleja y la enseñanza práctica hasta los meros fines económicos de, por ejemplo, un infomercial. Así, el argumento de la obra es el mensaje sintético del que su realizador intenta convencernos.

El resumen o temario

En tercer lugar de importancia está el significado que, posiblemente, sea el causante de la confusión. Dice el DRAE, “Sumario que, para dar breve noticia del asunto de la obra literaria o de cada una de las partes en que está dividida, suele ponerse al principio de ellas”. Posiblemente usted los haya visto en obras académicas, o inclusive en piezas literarias de cierta antigüedad. Son pequeños resúmenes al principio de una obra o capítulo con la siguiente estructura: “Sección primera, en la que se definen las causas del problema y a los principales proponentes de una u otra posición”. Otra forma es el listado de los diversos puntos, como una especie de tabla de contenido para la unidad. En el Quijote podemos encontrarlos a la apertura de cada uno de sus capítulos.

La sinopsis

Según las anteriores definiciones, podemos considerar que una forma del argumento es la sinopsis, como aquellas que se encuentran en la tapa trasera de los libros o describiendo obras cinematográficas. Suelen ser bastante escuetas en cuanto al nivel de detalle que proporcionan, y su objetivo principal es darnos una pincelada de la obra, sin revelarnos ningún punto clave de su trama, a fin de persuadirnos para comprarla. Es decir, en la actualidad no es más que una estrategia de mercado.

Argumento versus trama

Puesto que el argumento suele indicar, a grandes rasgos, aquello de lo que se trata la obra, es muy común ver a la gente, inclusive escritores y pensadores de renombre, utilizar el término para referirse más bien a la trama de la historia. Pero la trama no es un intento de convencernos de nada, ni un mero resumen de la obra, ni siquiera una síntesis de los principales elementos de los que se compone la historia. No está hecha para ser leída por sí sola, sino que es una ayuda para el escritor durante su proceso creativo. La trama es, en pocas palabras, la estructura misma de la historia y la relación que sus elementos constitutivos guardan entre ellos.

Veamos un ejemplo de cada uno con ayuda de una historia tradicional: Pedro y el lobo.

La sinopsis del cuento podría ser así: “Pedro es un niño que pastorea ovejas, pero le gusta mentir y burlarse de la gente. Un día, sin embargo, su encuentro con un terrible lobo le hará ver su error”.

El tema, que es la idea general detrás de la historia, es de corte moral y relativo a las consecuencias de decir mentiras. “Mentir es malo”.

El argumento retórico intenta convencernos de adoptar una conducta específica. “Mentir puede causarnos daño; luego, hay que decir la verdad”.

La otra versión de argumento, la explicativa, sería esta: “Pedro y el lobo, una fábula moral en que se expone el vicio de contar mentiras y las terribles consecuencias que esto puede traer”.

La trama de la obra es algo muy distinto: “Pedro es un niño que pastorea ovejas en el campo. Constantemente engaña a sus vecinos haciéndoles creer que un lobo acecha, y se burla de ellos cuando vienen a ayudarlo. Un día aparece un lobo de verdad y empieza a matar ovejas, pero también amenaza la vida del propio Pedro. Esta vez, por más que grita y pide auxilio nadie viene, pues todos creen que es otro engaño. Pedro cae en cuenta de su error. El lobo mata a Pedro”.

Nótese que, a pesar de todo, este último párrafo no es propiamente la ‘trama’, sino una enumeración básica de los puntos que la componen. Puesto que se trata de una abstracción, de una idea de estructura, no es verdaderamente posible escribir la trama. Lo más que se puede es indicar de pasada sus puntos básicos.

¡Feliz escritura!

Anuncios

Una respuesta to “El Argumento y otras palabras espinosas”


  1. […] Artículo relacionado: El argumento y otras palabras espinosas […]


¿Y usted qué opina? ¡Escriba aquí su comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: