NaNoWriMo: Recuperar la cordura

2011/12/15

Hoy es 15 de diciembre. La locura de NaNoWriMo terminó hace ya dos semanas, pero volver a una rutina diaria de escritura se ha tornado en una tarea sumamente difícil. Cada día me siento frente a la pantalla y, tras unos minutos contemplando su negrura, termino apretando el botón de encendido solo para dedicar todo mi tiempo creativo a procrastinar miserablemente.

No creo que se trate realmente del famoso ‘bloqueo’: curiosamente no me faltan ideas, y las ganas de escribir parecen muy reales mientras me preparo el desayuno. Pero es frente a la pantalla donde todo eso pareciera no valer nada. No se trata de problemas de motivación o creatividad; simplemente, mi cerebro está exhausto.

¿Suena conocido?

A todos nos pasa alguna vez, o hasta muchas dependiendo de nuestra actividad predilecta y con cuánta intensidad la pongamos en práctica. No importa si se trata de labores físicas como algún trabajo manual o hacer deporte, o si son más bien tareas mentales, como el estudio, la resolución de problemas o simplemente pasarse todo el día lidiando con clientes y compañeros de trabajo. Tarde o temprano deseamos tirar la metafórica toalla y darnos por vencidos, dejar todo atrás, alejarnos huyendo de todo cuanto nos agobia… En mi caso, el exeso de escritura en noviembre me ha hecho perder incontables horas frente a toda clase de pantallas, haciendo cualquier cosa menos continuar con mis proyectos literarios.

Tampoco soy el único. Luego de revisar foros y comentarios de otros participantes, pareciera tratarse de un mal generalizado. Diciembre es para esta maratón creativa como la resaca al día siguiente de una borrachera. Nuestra mente necesita descanso, pero también desintoxicarse de tantas palabras, tantas ideas al vuelo, noches en vilo y tensión por llegar a la meta.

¿La solución?

A veces basta con darle tiempo a las cosas, dejarlas que vuelvan por sí mismas al cauce normal. Entender la situación y aceptarla sin culpabilizarse también puede ser de gran ayuda. Después de todo, el agotamiento ocurre tras un esfuerzo tremendo, un esfuerzo que nos hace más fuertes, más capacitados para la próxima vez. Este hiato es pasajero; la experiencia obtenida nos quedará para el resto de nuestra existencia. Parece un intercambio bastante favorable.

Entre tanto el cine, la comida chatarra, las distracciones de todo tipo, buena compañía, un libro que nos mantenga despiertos hasta la madrugada… todo ello contribuirá a que recobremos prontamente la cordura.

¡Feliz descanso!

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